martes, 3 de septiembre de 2013

¿Cómo comenzar...?

   Soy mujer y me encanta/carga 



Cualquiera puede estar de acuerdo conmigo cuando digo que actualmente, en la era de la tecnología, las relaciones a distancia y las confidencias por Whatsapp, es realmente muy difícil no cometer estupideces monumentales, de las cuales no puedes arrepentirte una vez que ya lo dicho está dicho. Sin embargo, creo que para la mujer de hoy, multi-facética, muchas veces histérica sin querer y también bipolar, figurativamente hablando, la dificultad se duplica, si no es que se triplica. 

Los estados de ánimo varían en cada mujer debido a un montón de factores tanto biológicos cómo incluso ambientales y muchos otros raros factores más. No me atrevo a decir que el hombre no nos entiende, ya que en muchos casos es él, al que nosotras elegimos cómo compañero o quién nos tocó como padre o abuelo, quién está ahí como nuestro pañuelo de lágrimas y consejero, pero, aunque se esfuercen y dispongan de toda la paciencia del mundo para escucharnos, jamás sabrán cuán profundas son las sensaciones que acompañan a ciertos momentos claves en nuestras vidas. 

He tenido el privilegio de tener a una figura paterna desde el momento que nací hasta estos momentos, pero también he tenido la mala suerte de que no fuera muy paciente y que me heredara esa impaciencia. Debido a esto y debido a su machismo de igual manera, mi madre y mis dos hermanas vivieron etapas muy dolorosas desde el momento en el que se cruzaron con este individuo. Tuve la fortuna de ser la hija menor, por lo tanto, según mis hermanas y mamá, no viví las mismas situaciones terribles que tuvieron que afrontar ellas cómo familia. 

Mi papá no ha sido un mal hombre, pues en nuestra casa nunca nos ha faltado nada en cuanto a necesidades básicas pero, aunque nunca se lo he hecho saber, creo que falló cuando de cariño se trató. Sus arrebatos de ira muchas veces nos hicieron llorar a mí, a mi mamá y a mis hermanas, cómo cualquier mujer que siente bien de adentro y es por eso que hasta el día de hoy, no he podido confiar plenamente en él.

Cuando de hombres se trata, siempre he tenido una actitud a la defensiva. Claro, no permitiría que un hombre me hiciera sentir mal conmigo misma o qué me hiciera llorar nuevamente, pero esto que les cuento ahora, me ha traído más de algún problema. 

Ser mujer es muy difícil y mucha razón tienen aquellas mujeres triunfantes en el mundo que solía pertenecer a los hombres, que dicen que para triunfar en el mundo de los negocios hay que tener una mente fría. Para ser feliz hoy y no sufrir una desilusión tras otra, no hay que involucrar muchos sentimientos, cómo diría mi papá, pero ¡QUÉ DIFÍCIL ES NO SENTIR PARA UN SER QUE FUE CREADO CON ESTA BENDICIÓN/MALDICIÓN!.

Es por esto y mucho más que a mi corta edad ya tengo muchas experiencias con el amor, con el odio, con la desilusión, con la pena, la impotencia y la rabia. Soy mujer y todo lo que hago lo hago con el corazón, cómo muchas, y es por esto que vivo mil emociones al día, cometo errores, digo cosas de las que me arrepiento luego, amo a mi pareja con todo mi corazón y luego lo odio. Es por esto que a las mujeres nos cuesta pedir perdón y de igual manera nos cuesta perdonar. 

De mis altos y bajos hablaré, no sólo para que todas y todos sepan por lo que paso, lean y se identifiquen, sino que también cómo terapia, porque soy mujer y se me da la gana.

Prometo escribir con el corazón, cómo siempre lo he hecho con cada cosa que me propongo.

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